
Por Diego Erben, Socio de Consultoría de Auren Argentina
El 2025 fue un año bisagra: la inteligencia artificial dejó de ser una promesa para convertirse en un factor que está reescribiendo cómo trabajamos, vendemos, gestionamos y decidimos.
Vimos una carrera vertiginosa: ChatGPT, Gemini y nuevas plataformas compitiendo cada semana por liderar la innovación. Pero surge una pregunta clave: ¿estamos realmente aprovechando todo su potencial? Probablemente no. Muchas empresas aún usan apenas un 1% de su capacidad real.
EL DESAFÍO DE LAS EMPRESAS EN LA ERA DE LA DIGITALIZACIÓN EXTREMA
La IA no reemplaza lo que venimos haciendo, lo amplifica y acelera. Por eso, más allá de modas tecnológicas, las organizaciones deben preguntarse:
- ¿Tenemos una cultura digital madura?
- ¿Nuestros procesos están realmente integrados y digitalizados?
- ¿Contamos con roles que gobiernen el recurso tecnológico y la IA desde la dirección?
- ¿Nuestra estrategia organizacional está pensada para operar en un entorno digital total?
Estas preguntas definen si una empresa está preparada para el próximo salto.
Durante 2025, el 95% de los proyectos de IA fracasaron. Pero no por falta de potencial, sino por mala planificación. El 2026 será el año de la madurez tecnológica, en donde pasaremos de experimentar a integrar IA de forma estructural.
Algunos ejemplos ya son visibles:
- Agentes de IA que gestionan tareas administrativas y atención al cliente.
- Plataformas que automatizan conciliaciones bancarias y control de inventario.
- Modelos predictivos que anticipan ventas, riesgos y oportunidades.
La IA ya no es ciencia ficción, es un nuevo colega digital.
CLAVES PARA UN 2026 EXITOSO
La tecnología dejó de ser soporte: ahora es estrategia central. La inteligencia artificial no reemplaza a las empresas; las potencia.
El desafío para 2026 será transformar el entusiasmo en resultados y convertir la IA en una ventaja competitiva real.
- Impulsar la cultura digital interna.
- Capacitar equipos para usar herramientas colaborativas y de IA.
- Revisar la arquitectura tecnológica y exigir planes de evolución a los proveedores.
- Evaluar procesos donde la IA genere impacto tangible.
- Consolidar un Gobierno IT sólido que unifique estrategia, tecnología y personas.
Fuente: auren.com/ar
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