
EL EMPRESARIO REPASÓ LA HISTORIA DE LA COMPAÑÍA NACIDA EN GOBERNADOR CRESPO, RECORDÓ EL LEGADO DE SUS PADRES INMIGRANTES, DESTACÓ EL VALOR DEL EQUIPO HUMANO QUE SOSTIENE LA EMPRESA Y EXPRESÓ SU DESEO DE QUE LAS NUEVAS GENERACIONES CONTINÚEN GENERANDO EMPLEO Y DESARROLLO.
La historia de Tregar no puede explicarse únicamente desde el crecimiento de una empresa láctea. Para Pedro García, uno de sus propietarios, el recorrido de la firma está profundamente ligado al esfuerzo colectivo, a la cultura del trabajo y al compromiso con la comunidad de Gobernador Crespo, en el norte santafesino.
Durante una entrevista concedida a FM Power 90.9, García repasó los orígenes de la compañía, evocó la llegada de sus padres inmigrantes españoles a la Argentina y reflexionó sobre el papel que las empresas familiares tienen en el desarrollo del interior productivo.
«Somos gente común, gente de pueblo, de Gobernador Crespo, que hemos contribuido con nuestro pueblo», resumió. En ese sentido, remarcó que el crecimiento de Tregar nunca fue el resultado del trabajo de una sola persona o de una familia, sino del esfuerzo de un amplio equipo humano.
«La empresa no la hace una persona. Lo nuestro es el esfuerzo de muchísima gente. El grupo humano es lo más grande que tiene la empresa.»
Para García, instalar una industria en una localidad pequeña, alejada de los grandes centros urbanos, presenta desafíos logísticos y comerciales, pero también fortalezas difíciles de encontrar en otros contextos. Entre ellas, destacó el sentido de pertenencia y el compromiso de las personas que integran la organización.
UNA HISTORIA DE INMIGRANTES Y TRABAJO
El empresario recordó que su padre llegó desde España en 1914, siendo muy joven, en busca de oportunidades en un país que ofrecía paz y posibilidades de progreso. Tras desempeñarse como trabajador rural, comenzó a conocer la elaboración artesanal de quesos, experiencia que marcaría el origen del futuro emprendimiento familiar.
En 1924 adquirió tierras en el sur de Santa Fe y años más tarde se instaló definitivamente en la región de Gobernador Crespo. Su madre, en tanto, pudo emigrar tiempo después debido al estallido de la Guerra Civil Española.
«Esta historia que cuento es la historia de muchísimas familias argentinas», afirmó García, quien atribuyó el desarrollo de la empresa al esfuerzo, la perseverancia, la intuición y, especialmente, a haber estado «rodeados de muy buena gente».
UNA EMPRESA CON PROPÓSITO
Más allá de los indicadores económicos, García sostuvo que toda empresa debe tener un propósito que trascienda la rentabilidad.
«Nosotros, consciente o inconscientemente, hacemos cosas para que la gente viva mejor», expresó. En esa línea, destacó que alrededor de 800 familias dependen actualmente de manera directa de Tregar y consideró que el verdadero éxito empresarial solo tiene sentido cuando permite que quienes forman parte del proyecto puedan crecer y vivir dignamente.
EL CAMBIO DEL CAMPO Y LA VELOCIDAD DE LA INNOVACIÓN
Durante la entrevista también compartió una mirada sobre las profundas transformaciones que atravesó la ruralidad argentina en las últimas décadas.
Recordó que junto a su hermano recorrían establecimientos de la zona para recolectar leche y observaban cómo regiones productivas como La Mora o La Rinconada fueron perdiendo población con el paso de los años.
Al mismo tiempo, destacó la aceleración tecnológica que experimentó el país. Como ejemplo mencionó la instalación de un sistema de telefonía rural en La Penca durante la década de 1980, una obra que demandó cuatro años y que poco después quedó rápidamente superada por la aparición de nuevas tecnologías inalámbricas y, posteriormente, de la telefonía celular. «Ahora las cosas pasan con muchísima velocidad», reflexionó.
PREPARAR EL FUTURO
Con la mirada puesta en la continuidad de la empresa, García explicó que uno de los principales desafíos fue preparar el recambio generacional.
En ese sentido, señaló que junto a su hermano impulsaron la elaboración de un protocolo familiar destinado a establecer reglas claras para las futuras generaciones y facilitar la continuidad del proyecto empresarial.
«Tenemos una obligación con la gente, que es seguir generando calidad de vida. A las nuevas generaciones hay que darles espacio para que puedan crecer», sostuvo.
UN SUEÑO QUE SIGUE VIGENTE
Al recordar los comienzos de la industria, García confesó que durante muchos años soñó con instalar la fábrica junto a una ruta asfaltada para superar las dificultades que implicaba transportar una materia prima tan perecedera como la leche. Ese objetivo se concretó con el traslado de la planta sobre la Ruta Nacional 11.
Hoy, sin embargo, sus aspiraciones son diferentes:»Mi sueño es que la tercera y cuarta generación sigan generando trabajo de calidad y bienestar», afirmó. También expresó su deseo de que la empresa continúe realizando aportes a la sociedad y manifestó su confianza en el potencial del país.
«Argentina tiene todo para ser un país de bienestar. Tenemos recursos naturales, recursos humanos y, por encima de todo, muy buena gente. Ojalá toda la sociedad pueda tener un buen pasar», concluyó.
Fuente: www.todolecheria.com.ar
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