#Agronegocios

Panorama tributario a corto plazo para el sector de los agronegocios en Argentina

Durante el XII Fórum Nacional de Agronegocios de LIDE Argentina se presentó una serie de highlights: "Escenarios Tributarios de Corto Plazo", a cargo del Cr. Santiago Saenz Valiente. Este es un extracto de los mismos.


LIDE Argentina - 13 de Noviembre 2023

La Argentina está más congelada que Walt Disney.

Los empresarios están estupefactos, no se compra ni se vende nada.

La población está indignada, cada vez hay más gente en la pobreza y indigencia.

Los políticos son mentirosos y están perdidos en la tiniebla.

 

ACTUAL SITUACIÓN IMPOSITIVA DEL AGRO

 

La sequía recién ahora atemperando sus efectos, pero con pérdidas cuantiosas y el Estado preocupado por menor cantidad de dólares que ingresan a las arcas fiscales por menos derechos de exportación.

¡Ahora detectan la real dependencia del campo!

Las mal llamadas retenciones, son un verdadero impuesto violento a la producción que sumado a la brecha cambiaria convierten en polvo la renta de los productores, queda casi todo su esfuerzo en manos del Estado.

 

Los derechos de exportación ante situaciones de emergencia, por el escaso rendimiento queda fuertemente afectada en su renta, además de tratarse de una recaudación que no se coparticipa con la provincia donde resulta extraída la riqueza.

 

La carga fiscal general está por las nubes y la presión sobre el agro es tremenda, con una inseguridad jurídica pasmosa y permanente violación de los principios básicos constitucionales.

 

Todos los impuestos se acumulan en la góndola que alcanzan a casi el 50% del precio final, siendo el mayor perjuicio para los habitantes con menores recursos. Por cada producto que adquieren otro idéntico es para el Estado. No es figurativo sino una realidad que daña y duele.

 

Los impuestos contenidos en los productos alimenticios comienzan en el campo al utilizar para su producción, camionetas, tractores, maquinaria agrícola, fertilizantes, agroquímicos servicio de siembra y cosecha, tecnología, flete, pasajes, combustibles, e incluso servicios públicos que se incorporan al costo del producto extraído de la tierra por parte del agro.

Entre ellos están, los efectos del IVA por los saldos acumulados no devueltos y de imposible compensación, el impuesto al débito y crédito bancario, cargas previsionales,  impuesto a los ingresos brutos, sellos, tasas de todo tipo.

 

La cantidad de impuestos, incluyendo diferentes tasas sin prestaciones de servicio  o de manera escasa, ascienden a 138, siendo que los impuestos que realmente tienen recaudación son sólo 9.

Existen más de 85.000 normas entre leyes decretos, reglamentos, resoluciones, dictámenes, opiniones de los fiscos, todo lo cual resulta imposible de conocer. Una maraña difícil para desmadejar.

La falta de certeza jurídica, produce implicancias económicas inaceptables en el desarrollo de las actividades, que en el caso del agro se suman a las inclemencias climáticas. 

 

Ese combo, sumado al impuesto violento a la producción que llega al 35% y la brecha cambiaria, cercana al  150%, hacen un cóctel explosivo.

 

Luego de eso queda poco en la zaranda, y con ello hay que enfrentar todos los gastos de producción, siembra, cosecha y comercialización, además del inmobiliario, red vial, así como todos los impuestos nacionales, provinciales y municipales. Luego llega el impuesto a las ganancias que rastrilla otro 35%.

Inviable esta carga fiscal para un país que aspira a crecer pues se lo merece.

Así se destruye la economía y las generaciones.

 

La entidad cordobesa FADA, que realiza relevantes análisis económicos sobre la actividad agropecuaria, determinó un porcentual del 70% de la renta queda en manos del Estado.

Los inversores buscan otras latitudes, en cuyos países sean más amigables con quienes toman el riesgo de producir.

 

PRETENDIDOS CAMBIOS POR LA FAMOSA SEPARATA ADJUNTA AL PRESUPUESTO 2024

 

Destacamos que el inmueble rural, es el elemento básico para lograr producción agrícola, frutícola, de todas las economías regionales y ganadera, esencial para los alimentos de la población Argentina y exportar al mundo.

 

En una separata adjunta al presupuesto 2024 que se ha remitido al Congreso de la Nación, incluye un listado frondoso de las exenciones y beneficios que estarían reduciendo los recursos públicos. Como excelente idea se les ilustra esta situación a los legisladores, para que evalúen reducir algunas de dichas concesiones.

 

Entre ellas se sugiere gravar en el impuesto a los bienes personales al inmueble rural, sea que este se encuentre en la Argentina o cuyo titular resida aquí pero el campo esté en el exterior.

Quienes hoy llevaron su riqueza a otros territorios, lo han hecho con todo derecho puesto que es insalubre invertir en la Argentina.

 

Para valorizar los inmuebles que se encuentran en el exterior, se utiliza el precio de plaza en moneda extranjera y se aplica la cotización oficial, la cual al estar fuertemente retrasada no hay dudas de un pronta corrección que impactará en el tributo.

La tasa llega fácilmente al 2,25%, porcentual insostenible. En la mayoría de los países no hay impuestos patrimoniales y cuando existen contemplan la deducción de pasivos que aquí no están admitidos.

 

AFIP había entendido en un razonamiento descabellado, que cuando las parcelas rurales estaban bajo arrendamiento rural quedaban exentas del impuesto y que cuando su titular desarrollara la producción dichas tierras quedaban alcanzadas por el tributo.

El inmobiliario, y red vial, son cargas que producen ya una duplicación sobre el inmueble rural, pues los caminos rurales son desastrosos y así dicha tasa se transforma en un nuevo gravamen sobre el mismo bien.

 

Por su parte, en el impuesto a las ganancias se valorizan las existencias de granos y el stock de hacienda de invernada sobre valores de precio de mercado al cierre del ejercicio. De esa forma se obliga al pago del tributo antes de concretar la venta de dichos bienes de cambio.

 

Dicho procedimiento es francamente injusto y no se produce en el resto de las actividades.

Desde más de 40 años para valorizar la hacienda hembra de cría destinada a procrear, vacas, vaquillonas y terneras, se utiliza un valor fijo histórico, con el objetivo de incrementar los stocks ganaderos.

El gobierno propone aplicar para estos bienes los valores de plaza. En la actualidad se obliga a utilizar dicho valor de mercado y así se determina el impuesto a las ganancias con anterior a la venta.

 

En el caso de cría seria infinitamente más gravoso, ya que los vientres no están destinados a la venta sino a procrear.

De avanzar con esta pretensión, se destruye la ganadería actividad sumamente riesgosa que se agrega a cuestiones biológicas y climáticas.

 

Es inaceptable en otras consecuencias implicará una sensible reducción en el stock ganadero, menos  carne en góndolas y una fuerte presión para un aumento de su precio al público.

Las exportaciones además mermarían, junto al menor ingreso de divisas e impuestos.

 

El agro no es una actividad es extraordinaria como pretenden hacernos creer, es simplemente cíclica. Por tanto es primordial contemplar las pérdidas de periodos anteriores de manera actualizada para su compensación, pues entendido de otra forma -como pretende el fisco-se licuan esos quebrantos y no muestra la realidad económica.

 

CONCLUSIÓN

 

Si bien el panorama presentado resulta negro oscuro, justamente resulta el momento para plantear los problemas y distorsiones de la estructura tributaria en nuestro país, con el objeto de buscar consenso para diseñar un verdadero sistema tributario.

 

Se requiere revisar cada uno de los tributos para determinar las normas legales que lo rigen , es decir su efectiva legalidad  además de cotejar cuestiones de fondo , como valuaciones, deducciones , porcentuales así como incentivos ausentes para un desarrollo económico sano y promisorio de nuestro país.

 

Sabemos que la producción agropecuaria llevará a nuestro país a ser una nación pujante, solo hay que brindarle un marco jurídico económico acorde a dicha potencialidad y que los impuestos sean lógicos y atenuados.

 

No se buscan ni se pretenden concesiones, pero las restricciones a las exportaciones, el trato injusto a los productores y la presión fiscal que ahoga cualquier intento de incrementar las inversiones, en los hechos impulsa abandonar las actividades.

 

Los gastos por su parte, la otra pata de la mesa, corresponde su revisión acorde a las funciones que al Estado le corresponde cumplir como funciones esenciales así como revisar la coparticipación de ingresos para ser un verdadero país federal.

 

Autor: Cr. Santiago Saenz Valiente

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