Sostenibilidad

La nueva materialidad: de medir impactos a orientar decisiones

DURANTE AÑOS, LA SOSTENIBILIDAD EN EL ÁMBITO EMPRESARIAL HA EVOLUCIONADO INCORPORANDO NUEVAS EXIGENCIAS: EL CAMBIO CLIMÁTICO, LA ECONOMÍA CIRCULAR, LOS DERECHOS HUMANOS, LA DIVERSIDAD O LA TRANSPARENCIA. A ELLO SE HAN SUMADO, EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS, LA ACELERACIÓN REGULATORIA, LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, LA INESTABILIDAD GEOPOLÍTICA Y EL INCREMENTO DE LOS RIESGOS CIBERNÉTICOS. SIN EMBARGO, EL PRINCIPAL CAMBIO NO RESIDE EN LA APARICIÓN DE NUEVOS ASUNTOS, SINO EN LA MANERA EN QUE LAS ORGANIZACIONES DEBEN AFRONTARLOS.

Esa es, probablemente, la principal conclusión que arroja el VI Barómetro de Materialidad DIRSE & EY. Más allá del ranking de prioridades, el estudio confirma una transformación de mayor calado: la sostenibilidad ya no se organiza en torno a una lista de temas, sino alrededor de la capacidad de las empresas para gestionar riesgos cada vez más interconectados y tomar mejores decisiones.

Desde DIRSE, junto con EY, llevamos seis ediciones analizando la evolución de la materialidad en las organizaciones. A lo largo de estos años hemos comprobado cómo este ejercicio ha dejado de entenderse como una obligación vinculada al reporte para consolidarse como una herramienta de gestión. Hoy, la pregunta ya no es únicamente qué debemos comunicar, sino qué debemos gestionar, dónde debemos concentrar los esfuerzos y cómo integrar la sostenibilidad en la estrategia del negocio.

DE NUEVOS RIESGOS A UNA VISIÓN INTEGRADA DE LA SOSTENIBILIDAD

La irrupción de la ciberseguridad como principal prioridad ASG puede sorprender a quienes todavía identifican la sostenibilidad exclusivamente con cuestiones ambientales. Sin embargo, responde a una realidad mucho más amplia. Las organizaciones operan en un entorno donde la continuidad del negocio depende, al mismo tiempo, de la resiliencia climática, de la protección de los datos, de la seguridad de las personas, del cumplimiento normativo, de la estabilidad de las cadenas de suministro o de la capacidad para anticipar riesgos geopolíticos. No estamos asistiendo a una sustitución de prioridades. Estamos asistiendo a su acumulación.

El cambio climático continúa siendo un asunto estratégico. La biodiversidad, la economía circular o la transición energética mantienen toda su vigencia. Pero ahora conviven con nuevas variables que condicionan la competitividad empresarial y obligan a ampliar el perímetro de aquello que las organizaciones consideran material para su resiliencia.

Esta realidad exige abandonar una visión fragmentada de la sostenibilidad. Ya no basta con gestionar correctamente cada ámbito por separado. La verdadera diferencia competitiva reside en conectar todos esos factores y comprender cómo afectan conjuntamente al negocio, a la creación de valor y a la capacidad de adaptación de las organizaciones Precisamente por ello, la materialidad adquiere un papel cada vez más estratégico.

DEL DIAGNÓSTICO A LA TOMA DE DECISIONES

El VI Barómetro muestra que las empresas han alcanzado un elevado grado de madurez en este ámbito. En la gran mayoría de los casos, el análisis de materialidad ya implica a diferentes áreas de la organización y cuenta con la participación de la alta dirección e, incluso, de los consejos de administración. Es una señal inequívoca de que la sostenibilidad ha dejado de ocupar un espacio periférico para incorporarse a los órganos donde se toman las decisiones más relevantes.

Sin embargo, el estudio también identifica una asignatura pendiente.

Aunque las organizaciones conocen cada vez mejor cuáles son sus riesgos e impactos materiales, ese conocimiento todavía no siempre se traduce en decisiones estratégicas. La integración de la materialidad en ámbitos como la asignación de recursos, las inversiones o el diseño de nuevos modelos de negocio continúa siendo limitada.

Y esa distancia entre diagnóstico y acción representa, probablemente, uno de los principales desafíos de la sostenibilidad en el ámbito empresarial.

Porque en un contexto caracterizado por la incertidumbre permanente, evaluar correctamente los riesgos ya no es suficiente. Lo verdaderamente diferencial será la capacidad de actuar sobre ellos antes de que se conviertan en crisis.

Este cambio también redefine el papel de los profesionales de la sostenibilidad.

LA SOSTENIBILIDAD COMO HERRAMIENTA ESTRATÉGICA DE GESTIÓN

Lejos de limitarse a coordinar procesos de reporte o asegurar el cumplimiento normativo, los dirses se consolidan como perfiles capaces de conectar disciplinas muy diversas: estrategia, regulación, gestión del riesgo, innovación, operaciones, talento, tecnología o comunicación. Su función consiste, cada vez más, en facilitar conversaciones dentro de las organizaciones, traducir la complejidad en criterios de decisión y ayudar a integrar la sostenibilidad allí donde realmente genera valor.

No es casualidad que la participación transversal en los análisis de materialidad sea hoy una práctica consolidada. La sostenibilidad ya no pertenece a un único departamento. Requiere la implicación de todas las áreas de la empresa y una gobernanza capaz de alinear prioridades, anticipar escenarios y responder con agilidad a un entorno cada vez más exigente.

En este sentido, el Barómetro también transmite un mensaje de madurez. Muchos de los asuntos que hace apenas unos años ocupaban el centro del debate —como la gestión ambiental, la cadena de valor o determinados aspectos sociales— presentan hoy una notable estabilidad. Lejos de interpretarse como una pérdida de relevancia, esta continuidad demuestra que forman parte del núcleo de la gestión empresarial responsable. Son cuestiones asumidas, integradas y cada vez más presentes en la forma de dirigir las organizaciones.

Al mismo tiempo, emergen con fuerza nuevos desafíos relacionados con la digitalización, la inteligencia artificial, la resiliencia operativa o la protección de la información. No sustituyen a los anteriores; los complementan y amplían el marco desde el que las empresas entienden la sostenibilidad.

Quizá esa sea la enseñanza más valiosa de esta sexta edición del Barómetro. La sostenibilidad ha alcanzado un nuevo grado de madurez. Ya no se define únicamente por los temas que aborda, sino por la calidad de las decisiones que ayuda a tomar. Ha dejado de ser un ejercicio de cumplimiento para convertirse en una herramienta de gestión empresarial.

Desde DIRSE estamos convencidos de que esta evolución continuará acelerándose en los próximos años. Las organizaciones necesitarán integrar mejor la información ASG en su estrategia, fortalecer la capacidad de anticipación y convertir el análisis de materialidad en una auténtica palanca para la toma de decisiones.

Porque el futuro de la sostenibilidad no dependerá de incorporar más asuntos a la agenda, sino de contar con organizaciones y profesionales capaces de comprender cómo se relacionan entre sí y actuar con criterio antes de que los riesgos se materialicen.

En definitiva, la materialidad nació para ayudarnos a identificar lo que realmente importa. Hoy, su verdadero valor reside en ayudarnos a decidir.

Fuente: diarioresponsable.com

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