La protección de datos ya no es un tema técnico: es el nuevo eje estratégico de las organizaciones. Ernesto Tachoires, Director Regional de Ciberseguridad de SONDA, explica en cómo los proveedores pasan de vender tecnología a convertirse en socios de resiliencia y confianza digital.
En los últimos años, la conversación sobre transformación digital se ha vuelto inseparable de un tema que antes parecía exclusivo de las áreas de TI: la protección de datos.
Ya no se trata solo de respaldar información crítica, sino de garantizar la continuidad del negocio, proteger la reputación y asegurar que cada paso hacia la digitalización se dé sobre cimientos firmes. Para los proveedores de seguridad, este escenario representa una oportunidad estratégica: consolidarse como arquitectos de la resiliencia digital justo cuando el mercado más lo demanda.
Los números que lo demuestran
Las cifras validan esta urgencia. Las soluciones de protección de datos alcanzó los US$172,67 mil millones en 2025, con una proyección de superar los US$505 mil millones en 2032, impulsadas por la creciente presión que ejercen las brechas de seguridad y la expansión en la nube.
A esto se suma un dato que ninguna empresa puede ignorar: el costo promedio de una brecha de datos ya se sitúa en US$4,45 millones, una cifra que, por sí sola, justifica la inversión en soluciones más robustas.
Sin embargo, existe un factor que ha acelerado la conversación sobre protección de datos: el ransomware.
El mercado destinado específicamente a combatir este tipo de ataques creció a US$2,23 mil millones en 2024 y se proyecta que supere los US$99,85 mil millones en 2033, un reflejo directo de la sofisticación que han alcanzado estos grupos criminales. Hoy no solo roban información, utilizan tácticas de doble o incluso cuádruple extorsión y recurren a inteligencia artificial para crear campañas más convincentes y dañinas.
La estadística de víctimas es elocuente. De 5.400 organizaciones afectadas en 2023, pasamos a más de 8.000 en 2025, un salto alarmante que evidencia que las estrategias tradicionales ya no son suficientes.
El rol de los proveedores especializados
En este contexto, los proveedores especializados se encuentran ante una oportunidad única. Las empresas ya no buscan solo productos puntuales, sino acompañamiento, orientación y servicios que les permitan navegar un entorno cada vez más exigente.
El socio estratégico puede aportar valor real ayudando a las organizaciones a elegir cómo combinar soluciones locales y en la nube, optimizar costos, cumplir con normativas y, fundamentalmente, a diseñar y preparar la capacidad de recuperación ante desastres.

«El aumento de ataques sofisticados y regulaciones más estrictas obliga a repensar el rol de los proveedores: ya no como simples oferentes de tecnología, sino como aliados clave en la construcción de resiliencia, continuidad operativa y confianza digital.»
Ernesto Tachoires,
Director Regional de Ciberseguridad de SONDA
Muchas compañías están revisando sus modelos de operación, reevaluando cuánto debe estar en la nube y cuánto debe permanecer en infraestructuras propias.
El equilibrio entre ambos mundos, que antes era un asunto técnico, ahora es una decisión estratégica en la que el especialista en seguridad puede influir directamente. También existe una creciente necesidad de asesoría en resiliencia y cumplimiento, especialmente con el avance de regulaciones más exigentes que piden evidencia clara de planes de respaldo, recuperación y continuidad operacional.
Estamos entrando en una etapa donde la protección de datos no solo responde a incidentes, sino que define la capacidad de las organizaciones para sostener su crecimiento.
En este nuevo escenario, los proveedores de soluciones avanzadas tienen la responsabilidad de evolucionar junto a sus clientes, transitando de proveedores de tecnología a arquitectos de confianza digital. Porque, finalmente, proteger los datos es proteger la viabilidad futura del negocio, y quienes logren acompañar a las empresas en este desafío se posicionarán como socios indispensables en la nueva economía digital.
Columna publicada en Revista Channel News