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La próxima ventaja competitiva: productos conectados y datos confiables

Por Alejandro Rodríguez, CEO y Gerente General en GS1 Argentina

Argentina enfrenta el desafío de aumentar su productividad, integrarse a cadenas globales de valor más sofisticadas y construir condiciones para competir en mercados cada vez más exigentes. En ese contexto, la calidad de los datos y la trazabilidad dejan de ser cuestiones operativas para convertirse en capacidades estratégicas.

Durante décadas, el código de barras fue uno de los grandes habilitadores silenciosos del comercio moderno. Permitió ordenar procesos, agilizar operaciones, mejorar la gestión de inventarios, profesionalizar la logística y construir un lenguaje común entre fabricantes, distribuidores, retailers y consumidores. Pero el mundo cambió. Y los productos también necesitan evolucionar.

La próxima ventaja competitiva no estará solamente en producir mejor, sino en administrar mejor la información que acompaña a cada producto. En una economía donde los consumidores demandan más transparencia, los reguladores más precisión y las cadenas de valor más interoperabilidad, los datos confiables comienzan a tener un valor tan relevante como el producto físico.

Ese es el verdadero sentido de la evolución hacia los códigos 2D basados en estándares globales GS1, como QR Codes powered by GS1 y GS1 DataMatrix. No se trata simplemente de reemplazar una simbología por otra, ni de “poner un QR” en un envase. Se trata de conectar cada producto con información digital estructurada, actualizada y útil para distintos actores: empresas, consumidores, retailers, operadores logísticos, organismos de control y sistemas de salud.

Un producto conectado deja de ser solo un producto. Puede informar su origen, lote, vencimiento, composición, certificaciones, instrucciones de uso, condiciones de conservación, reciclabilidad, alertas o datos específicos para sectores regulados. Esa información permite tomar mejores decisiones, reducir riesgos, mejorar procesos y construir confianza en cada punto de contacto.

Para las marcas, además, esta evolución abre una oportunidad decisiva: transformar el envase en un canal directo de relación con el consumidor. Cada producto puede convertirse en una puerta de entrada a contenidos relevantes, experiencias personalizadas, información de valor, programas de fidelización, recomendaciones de uso, garantías, promociones o mensajes asociados al propósito de la marca. En un mercado donde captar la atención es cada vez más difícil, el producto conectado permite atraer, comprometer, retener y conocer mejor al consumidor, fortaleciendo el vínculo entre marca y usuario final.

La trazabilidad también adquiere una nueva dimensión. Ya no debe ser entendida únicamente como una capacidad logística o regulatoria, sino como una infraestructura de confianza. En alimentos, medicamentos, productos de consumo o bienes industriales, acceder a información precisa y verificable puede ser determinante para prevenir errores, gestionar alertas, acelerar retiros de mercado y proteger a consumidores y pacientes.

Lo mismo ocurre con la sostenibilidad. La economía circular necesita datos concretos: saber de qué está hecho un producto, cómo debe disponerse, cómo puede reciclarse, qué certificaciones posee o qué información requiere el consumidor para tomar decisiones más responsables. Sin información confiable, la sostenibilidad corre el riesgo de quedar limitada a una declaración de intención. Con datos estructurados y compartibles, puede convertirse en gestión medible.

Para la alta dirección, el punto central es claro: la transformación digital no empieza solamente con grandes inversiones en tecnología, automatización o inteligencia artificial. Empieza también con datos de base consistentes, interoperables y gobernados. Cuando esa base es débil, los procesos se vuelven frágiles, la eficiencia se limita y la innovación pierde impacto.

Por eso, la evolución hacia códigos 2D GS1 debe leerse como parte de una agenda empresarial más amplia. Implica ordenar datos, adoptar estándares, colaborar entre actores y preparar a las organizaciones para competir en mercados donde la transparencia, la seguridad y la velocidad de respuesta serán condiciones cada vez más relevantes.

En Argentina, esta transición representa una oportunidad para empresas grandes, medianas y pequeñas. Permite anticiparse a nuevas demandas del retail, mejorar la información disponible para consumidores, fortalecer procesos logísticos, responder mejor a exigencias regulatorias, integrarse a cadenas de valor más sofisticadas y avanzar hacia modelos de negocio más transparentes, eficientes y sostenibles.

Desde GS1 Argentina, el desafío es acompañar a las organizaciones en ese camino. No se trata únicamente de implementar nuevos códigos, sino de ayudar a las empresas a comprender los estándares disponibles, ordenar su información, identificar oportunidades por sector y avanzar hacia una adopción progresiva, realista y alineada con sus objetivos de negocio.

La evolución del código de barras hacia productos conectados es, en definitiva, parte de una transformación mayor: pasar de cadenas de valor que solo mueven productos a ecosistemas que también comparten información confiable.

El liderazgo empresarial de los próximos años estará marcado por la capacidad de anticiparse a ese cambio. Las compañías que logren conectar productos, datos y procesos estarán mejor preparadas para competir en mercados más exigentes, construir confianza y vender más en un entorno donde saber más, informar mejor y operar con mayor transparencia será cada vez más importante.

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